Llamanos hoy:

Tal vez no siempre sabemos cómo explicarlo, pero hay momentos en los que algo dentro de nosotras simplemente no está en paz. No es que todo esté mal. De hecho, muchas veces todo parece estar bien. Pero aun así hay una sensación de que algo falta. Como si nada terminara de llenar. Te ha pasado?
He pensado mucho en esto, porque creo que es algo que, en diferentes momentos, todas podemos experimentar.
No siempre se ve como una crisis. A veces es más sutil, se esconde en la comparación, en la frustración,
en la dificultad de disfrutar lo que tienes. Puedes estar viviendo cosas que antes deseabas y aun así sentirte incompleta. Y si no tenemos cuidado, empezamos a creer que el problema está afuera. Que necesitamos que algo cambie, que mi esposo cambie, que mis hijos sean diferentes, que alguien sea diferente, que la vida se acomode mejor. Pero con el tiempo he entendido algo: la insatisfacción no siempre tiene que ver con lo que falta, sino con lo que está pasando dentro del corazón.
La Biblia habla de un tipo de satisfacción que no depende de las circunstancias, sino de una fuente diferente.
Jesús dijo que quien bebe de lo que Él da, no vuelve a tener sed. Y eso cambia todo. Porque entonces entendemos que no es cuestión de tener más, sino de estar conectadas a la fuente correcta.
Creo que muchas veces no es que nos falten cosas, es que estamos buscando en lugares equivocados lo que solo Dios puede sostener. Y cuando el corazón no está descansando en Él, todo lo demás empieza a sentirse insuficiente. No porque realmente lo sea, sino porque no fue diseñado para llenar ese lugar.
Poco a poco he entendido que esto no se trata de esforzarme por “sentirme mejor”. Se trata de volver al lugar correcto. De permitir que Dios ordene mi corazón que alinee mis pensamientos, que sane lo que aún no he visto. Porque la satisfacción real no se construye, se recibe.
“He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11)
“El que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás” (Juan 4:14)
Tal vez hoy no se trata de cambiar todo lo que está afuera, tal vez ni siquiera esta en tus manos hacerlo, tal vez se trata de hacer una pausa, de mirar hacia adentro, y de volver a Dios.
Porque cuando Él llena el corazón, lo que antes no parecía suficiente, empieza a verse diferente. No porque todo cambio, sino porque algo dentro de ti ya no está vacío. Hoy te invito a decirle a Cristo que sea El, el que te llene desde adentro. Para que así puedas disfrutar todo lo hermoso que Dios te ha dado.
Claudia Escobar. Núcleo Podcast
